“El Síndrome del Profesional Desgastado” con Eduardo Gil González, ingeniero en el sector de la automoción de lujo, emprendedor online y residente fuera de España

El Síndrome del Profesional Desgastado con Eduardo Gil González, ingeniero en el sector de la automoción de lujo, emprendedor online y residente fuera de España

Seguro que tras leer unas pocas líneas comienzas a sentirte algo identificado con este síndrome o, sino, quizá empiezas a reconocer a alguien que sí lo pueda estar… Y no es de extrañar pues el Síndrome del Profesional Desgastado se ha convertido en uno de los trastornos sociales modernos con más prevalencia. Aunque inicialmente se hablaba de él sólo en profesionales en contacto con la docencia o la medicina, lo cierto es que la realidad de su alcance es hacia muchos sectores laborales y lo peor de todo está en su índice de crecimiento que no parece tener límites.

Pero ¿qué es el Síndrome del Profesional Desgastado?

Este síndrome, que a nivel internacional es ampliamente conocido como el Síndrome de Burnout, es un trastorno emocional con bastantes graves consecuencias para tu salud psicológica pero también física. En una línea, su definición se podría condensar como un agotamiento físico, mental y emocional, en el que poco a poco vas perdiendo interés por tus tareas y responsabilidades y se inicia la experimentación de importantes cambios de comportamiento. Esto último es su factor clave para su identificación.

Es la Asociación Americana de Psicología la que, en voz del psicólogo Freudenberger en el año 1974, utiliza por primera vez el término de “burn out” para referirse a los trastornos que algunos de los voluntarios que trabajaban en la clínica de este conocido profesional de la psicología sufrían al cabo de un tiempo allí. “Burn” traducido al español es el verbo quemar y “out” es el equivalenet a por fuera o exterior; por eso también existen corrientes que se refieren al síndrome del profesional quemado.

Como mencionaba al principio, este síndrome se solía asociar a las profesiones de la enseñanza y medicina y, paradójicamente, la realidad muestra que efectivamente afecta más a personas que han hecho de su vocación su profesión como las anteriormente mencionadas. Es decir profesiones en las que trabajas con personas.

Seguramente esto te habrá chocado y te preguntarás por qué. La clave radica en que el principal riesgo de desarrollar el síndrome de Burnout es cuando existe una disonancia entre nuestras expectativas y el desempeño real de nuestro trabajo. Traducido: hablamos de las dificultades para promocionar internamente en el trabajo, para que se nos valore y tome en cuenta, para encontrar un salario que se adapte a nuestras expectativas o formación, etc.

También he señalado consecuencias bastante graves para tu salud física y psicológica y es que el síndrome de Burnout. es la principal causa de bajas laborales, junto con el mobbing y la depresión, y afecta mayoritariamente a menores de 35 años, en sus primeras experiencias laborales. Tristemente, la mayoría acabamos por asumir la derrota de nuestros ideales y nos alienamos, desarrollando el síndrome Burnout paulatinamente.

Efectivamente, yo he experimentado este síndrome (y sigo de alguna manera luchando contra él). Porque lo conozco en primera persona quiero prevenirte para que puedas detectarlo lo antes posible y no tengas que pasar por sus peores fases.

Esto que comentas es muy genérico ¿Cómo detecto que estoy caminando hacia el Síndrome de Burnout?

La dificultad para levantarse por la mañana o la sensación de estar exhausto pese a haber dormido las horas suficientes es la primera señal de alarma.

Sentimientos como frustración, sensación de baja eficacia, fracaso o impotencia son muy comunes. Generalmente el estar expuesto largo tiempo al síndrome Burnout puede desencadenar patologías más severas como ansiedad y depresión.

A nivel físico se producen alteraciones del sueño, de la digestión (ardores, acidez…) taquicardias, dificultad para conciliar el sueño por las noches e insomnio. Cuando los síntomas se alargan en el tiempo pueden dar lugar a cefaleas, comunicación deficiente y bajo rendimiento.

Estos síntomas pueden derivar en el abuso de fármacos, drogas o alcohol en un intento poco eficaz de la persona afectada de liberarse de este hastío generalizado.

Se hace vital que si estás experimentando estos síntomas acudas cuanto antes a un profesional. Como en la mayoría de los trastornos, atacarlo en la fase temprana garantiza un éxito mayor. No dejes que vaya a más y ¡pide ayuda si es necesario!

Las 6 pautas para comenzar a prevenir y afrontar un incipiente caso de Síndrome de Burnout

Si has ido asintiendo en repetidas ocasiones en lo que leías en las últimas pocas líneas anteriores entonces estos puntos te resultarán interesantes pues pueden ser la diferencia entre comenzar a afrontar este malestar o avanzar drásticamente a peores consecuencias como la aparición de episodios de ansiedad generalizada y depresión.

1. Consulta a un especialista

Efectivamente, si crees que puedes estar comenzando a experimentar estos primeros signos del síndrome del profesional quemado, acude a un especialista médico o psicológico que pueda evaluar en qué etapa te encuentras. Quizás hayas esperado demasiado y necesites algo de ayuda extra para su superación.

2. Desarrolla la asertividad

Aprende e infórmate sobre estrategias de asertividad muy eficaces para no sobrecargarte con trabajo, no aceptar como propias responsabilidades que no son tuyas, y lo más importante de todo; aprender a decir no sin sentirte culpable.
Esto te facilitará enormemente exponer a tus compañeros o jefe tus puntos de vista y opiniones, desde una perspectiva constructiva y no destructiva.
3. Modifica tus expectativas laborales

Cuidado, esto no quiere decir que te despidas de tus ilusiones y retos personales. Simplemente se trata de hacer una reevaluación de ellos y preguntarte si están bien calibrados, y si son factibles en tu entorno laboral y profesional.
Trata de buscar un punto intermedio que se ajuste a la realidad, pero sin renunciar a tus aspiraciones. Tomate la adversidad como una experiencia más de crecimiento personal.

4. Evalúa tu distribución de los tiempos sueño-trabajo-ocio

Es imprescindible, para prevenir el síndrome, que tu vida no gire en torno a tu trabajo. Es necesario que dediques unos 30 – 45 minutos al día a una tarea o hobby que te haga desconectar de tu trabajo y te “desintoxique” de las emociones negativas que te produce. Mantén unos hábitos de sueño regulares, e intenta que se adapte tu ciclo de sueño-trabajo-ocio a una rutina. Por último intenta que parte de tu ocio tenga relación con la actividad física.
Dedica tiempo a tus relaciones personales, pero en esos momentos de ocio procura desconectar y no hablar de lo quemado que estás en el trabajo. Céntrate simplemente en disfrutar de su compañía.

5. Practica técnicas de relajación

Te ayudarán a combatir los síntomas del estrés asociado al trastorno y la ansiedad. Tienes mil opciones, pon una música relajante que te guste y haz inspiraciones y expiraciones, pinta, lee, sal a dar un paseo…
Incluso puedes atreverte a entrar en el mundo de la meditación, algo realmente increíble en lo que yo mismo comencé no teniendo mucha confianza y que ahora intento practicar ¡casi a diario!

6. ¡Tú puedes ser tu peor enemigo!

Al hilo de la meditación, intenta dialogar contigo mismo más a menudo y conocerte mejor. A veces somos nosotros mismos los que realmente nos exigimos demasiado y podemos colaborar en gran medida en acrecentar el desasosiego que produce este síndrome. Evalua tus exigencias internas y ponlas realmente en perspectiva. ¿Realmente necesitas tener todo ese dinero que quieres conseguir? ¿Es necesario ascender tan rápido y llenarte de responsabilidad que no sabes muy bien si podrás manejar?

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